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LUGAR PARA CRISTO
Tú dejaste tu trono y corona por mí, Al venir a Belén a nacer; Mas a ti no fue dado el entrar al mesón, Y en pesebre te hicieron yacer.
Coro:
Ven a mi corazón, oh Cristo, Pues en él hay lugar para ti. Ven a mi corazón, oh Cristo, ven. Pues en él hay lugar para ti.
Alabanzas celestes los ángeles dan, En que rinden al verbo loor; Mas humilde viniste a la tierra, Señor, A dar vida al más vil pecador.
Siempre pueden las zorras sus cuevas tener, Y las aves sus nidos también; Mas el Hijo del Hombre no tuvo un lugar En el cual reclinara su sien.
Tú viniste, Señor, con gran bendición Para dar libertad y salud; Mas con odio y desprecio te hicieron morir, Aunque vieron tu amor y virtud.
Alabanzas sublimes los cielos darán, Cuando vengas glorioso de allí, Y tu voz entre nubes dirá: “Ven a mí, que hay lugar junto a mí para ti”.
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