|
¿OYES COMO EL EVANGELIO?
¿Oyes cómo el evangelio al cansado ofrece paz? Pues, segura, oh alma mía, la promesa a ti se da. Bien alguno en mí no veo. Corrupción tan solo hay. Yo, cansado y afligido, busco alivio con afán.
En el arca la paloma encontró do reposar. Para mi alma atribulada el Señor arca será. Combatido vengo, y crece el diluvio sin cesar. Abreme, Jesús, y en vano rugirá la tempestad.
Amparada ya en tu seno, puede el alma respirar. El reposo que prometes siempre da segura paz. Oh, cuán dulce en mis oídos fue tu acento celestial: “Ven a mí, ven; que el descanso sólo en mí podrás hallar”.
ESCUCHAR
|