Reforma protestante

LAS REFORMAS ZWINGLIANA Y CALVINISTA.

La reforma zwingliana en Zurich - La reforma calvinista en Ginebra - Compendio final.


La segunda de las reformas generales intentadas de la Iglesia Católica Romana durante este período empezó en dos ciudades suizas, pero se extendió ampliamente y pronto fue rival del movimiento luterano. La república suiza ofrecía inusitadas oportunidades para el movimiento de reforma, mientras que al mismo tiempo presentaba obstáculos excepcionales. Casi trescientos años antes, los diversos cantones independientes, como se llamaban los pequeños estados como condados, habían ingresado en una confederación, cada cantón, sin relación alguna a su tamaño, con un voto en la dieta o congreso. Esto hizo posible que una minoría de la gente (en los cantones menos poblados) impidiera que la mayoría de la gente (en los cantones formados de ciudades más grandes) abrazara el movimiento de reforma por voto político. La lucha entre los condados rurales y las ciudades—cantón caracteriza el curso de los primeros esfuerzos de reforma.

Los cantones rurales tenían buenas razones para oponerse a la reforma. La Iglesia Católica Romana por siglos había empleado a los jóvenes fuertes de los cantones rurales suizos como mercenarios en el ejército papal. Los abusos papales no eran gravosos. Los cantones rurales poseían considerable independencia de espíritu y poco dinero, y así difícilmente eran consciente de la explotación papal. Las ciudades-cantón más poderosas, por otra parte, habían combatido por mucho tiempo la explotación financiera papal y la dominación política. El humanismo había hecho vastas incursiones en las ciudades grandes, particularmente Basilea, donde los medios educativos y de imprenta proporcionaban instrumentos de amplia propagación para agitar la reforma.

Las dos ciudades de Suiza que se convirtieron en dirigentes en la reforma fueron Zurich y Ginebra. Ulrico Zwinglio fue la figura principal al principio de la reforma en Zurich, mientras que Juan Calvino tuvo la parte principal en Ginebra. El movimiento de Calvino devoró en una generación a la reforma de Zwinglio, de manera que los dos serán discutidos como un solo movimiento.


LA REFORMA ZWINGLIANA EN ZURICH.

Ulrico Zwinglio nació en 1484 en Wildhaus, Suiza. Su tío, un sacerdote de la comunión romana, costeaba su educación en algunas de las escuelas notables del Continente. De 1502 a 1506 Zwinglio enseñó en una escuela de Basilea mientras terminaba su educación. En este activo centro humanista fue grandemente influido por los conceptos de la ilustración y fue llevado al estudio de la teología. Las conferencias del humanista Tomás Wyttenbach, en particular, dieron al joven maestro la pasión para eliminar del cristianismo los elementos supersticiosos y para restaurar la antigua autoridad—las Escrituras.

Mediante la influencia de su tío, en 1506 Zwinglio fue nombrado sacerdote párroco en Glarus, donde sirvió por diez años. De 1516 a 1519 fue sacerdote en Einsiedeln. Aquí su mordaz predicación y sus tendencias reformistas atrajeron la atención general. En 1519 fue nombrado predicador principal en la gran catedral de Zurich. Ya se había estado cambiando hacia la aplicación de los principios escriturarios. Mientras estaba en Einsiedeln en 1518, con la aprobación de su obispo se había opuesto a la venta de indulgencias por Bernardo Sampson. Al principiar su trabajo en Zurich, Zwinglio causó sensación al predicar una exposición de los Evangelios en el lenguaje del pueblo. menospreciando las tradicionales lecciones asignadas y la lengua latina de la Iglesia Romana.

Aparentemente varias experiencias encendieron su celo reformador. Por 1520 se había familiarizado con la obra reformadora de Lutero. Zwinglio siempre insistió en que no estaba en deuda con Lutero por los principios de la reforma en Zurich. Un análisis de las reformas instituidas por los dos hombres en cierto modo da muestras de la contención de Zwinglio. La reforma de Zwinglio fue intelectual, bíblica y política. El enfocó la religión como una búsqueda humanista de la verdad. Lutero, por otra parte, fue movido por una gran experiencia que lo convenció de que el sistema romano no podía traer paz al alma de un hombre. Así, mientras Zwinglio mediante la reforma procuraba satisfacer su mente con respecto a la verdad del cristianismo, Lutero aspiraba a satisfacer su corazón mediante la apropiación del verdadero cristianismo. De este modo, aunque los escritos de Lutero indudablemente daban aliento a Zwinglio, es posible que la reforma de Zwinglio se desarrollara algo independientemente.

Además de los escritos de Lutero, otros factores volvieron a Zwinglio más celoso hacia una reforma activa. La temida peste azotó Zurich y Zwinglio fue abatido. A las mismas puertas de la muerte tuvo una experiencia mística en la que fue consciente de la fortalecedora presencia de Dios. Por esto y por el dolor de la pérdida de su hermano, Zwinglio pareció profundizarse considerablemente en la vida espiritual. Por años había estado recibiendo una pensión del papa, una iguala por animar a los jóvenes a ocuparse en el servicio militar mercenario. En 1520, en consecuencia con sus nuevos conocimientos, renunció a esta pensión y tomó una postura más positiva contra la contratación de los jóvenes suizos como mercenarios.

Su predicación empezó a hacer hincapié en la sola autoridad de las Escrituras. Actuando sobre este principio, algunos de sus seguidores de Zurich, en 1522 se rehusaron a ayunar en cuaresma, sobre la base de que la Biblia no prohíbe comer. Zwinglio los defendió de las censuras de su obispo y escribió un tratado Sobre la Opción y Libertad de Comer.

En julio de 1522, Zwinglio atacó el celibato del clero. El sabía de primera mano los terribles males implicados en este sistema, habiendo admitido abiertamente en sus escritos que él era soltero pero no casto. En 1524 anunció su matrimonio con la mujer con la que había estado viviendo en relaciones maritales por algunos años.

Ejerciendo gran influencia en el gobierno civil de Zurich, Zwinglio pudo desarrollar su programa de reforma. El concilio de la ciudad le adjudicó la victoria en dos disputas públicas con representantes católicos romanos en enero y octubre de 1523. Zwinglio presentó sesenta y siete breves artículos de fe, que iban más allá que Lutero hacia la posición evangélica. En ellos Zwinglio exaltaba la posición escrituraria en contraste con las enseñanzas de la Iglesia Romana. La salvación es por fe. Los sacramentos romanos, la intercesión de los santos, y los sufrimientos en el purgatorio no son escriturarios. Todos los creyentes son sacerdotes. El celibato del clero debía ser abolido.

En un punto Zwinglio tenía desacuerdo dentro de sus propias filas. Se ha señalado que este movimiento era parcialmente político por que tenía que trabajar a través del gobierno de! cantón de Zurich. Cuando surgió la cuestión del bautismo, el aspecto político pesó considerablemente. Zwinglio sabía que si negaba la validez del bautismo infantil “desiglesiaría” al concilio civil de Zurich, porque todos ellos habían sido rociados cuando niños. Aparentemente este factor lo hizo retener el bautismo infantil, después de considerable vacilación. El no enseñaba que el bautismo infantil trajera salvación, siguiendo la norma de la Iglesia Romana; más bien, decía él, el bautismo sencillamente identifica al niño con el pacto cristiano, de manera muy semejante a como el rito de la circuncisión identifica al niño judío con el pacto israelita. Consideraba la cena del Señor como un símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo. Zwinglio pudo justificar ante el gobierno de Zurich la eliminación de las imágenes, las reliquias, los monasterios, y la observancia tradicional de la misa.

Por 1524-25, sin embargo, por causa de la retención del bautismo infantil, Zwinglio fue obligado a defender su movimiento contra los ataques de un grupo que había estado conforme con él en los primeros días de la reforma. Conrado Grebel, Félix Manz, y otros entre sus antiguos partidarios, insistían en que Zwinglio debía abolir el bautismo infantil si quería ser consistente con su propósito principal: restaurar la norma escrituraria. Ni las circunstancias políticas, decían, debían impedir la constante fidelidad a los mandatos de las Escrituras. Al principio parecía que Zwinglio iba a cambiar en esta dirección, pero muy pronto resistió vigorosamente el movimiento.

La reforma de Zwinglio transformó Zurich para 1525. Su influencia también contribuyó a la reforma de otras ciudades suizas y del sur de Alemania, como San Gall, Basilea, Berna y Estrasburgo. Los cantones rurales de Un, Schwjz, Unterwalden, y Zug, sin embargo, completamente satisfechos con la antigua relación católica romana, formaron con Lucerna una liga para resistir la reforma. La mayor parte de los otros cantones suizos y algunos de las ciudades alemanas del sur se confederaron en una liga reformadora. Ambos grupos procuraron alianzas externas. En 1529 parecía inminente una guerra civil, pero por negociaciones las hostilidades se pospusieron en una paz favorable a los zwinglianos.

En el otoño de 1529 ocurrió en Marburgo una importante reunión entre los luteranos y los zwinglianos. La segunda dieta de Espira había condenado recientemente toda disensión de la Iglesia Católica Romana, y había demandado la conformidad en un año. Felipe de Hesse, un influyente luterano, deseaba conseguir una alianza política y militar entre las fuerzas luteranas y zwinglianas para hacer frente a los católicos. Lutero insistió en que primero debían tener un acuerdo en doctrina. En catorce artículos de fe Lutero y Zwinglio tuvieron un acuerdo general, pero en una parte de un artículo Lutero rechazó a Zwinglio. El punto de diferencia estaba en la interpretación de la presencia de Cristo en la Cena. Lutero sostenía que el cuerpo físico de Cristo estaba presente para el fiel en la observancia sincera de la Cena; Zwinglio objetaba que un cuerpo físico no podía estar en todas partes al mismo tiempo. Zwinglio también decía que el pan simboliza o representa el cuerpo de Cristo. Este solo punto de desacuerdo pesó más que todo lo demás. El sueño de una alianza se hizo pedazos.

Zwinglio volvió a su tarea de esforzarse en conseguir la aceptación de su reforma en los trece cantones de Suiza. Los cinco cantones católicos, sin embargo, alertas por la oportunidad de recuperar la iniciativa, levantaron un ejército en 1531, y en la batalla que siguió, Zwinglio fue matado. Su sucesor en Zurich, Enrique Bullinger, respetó el tratado firmado con los católicos y limitó su trabajo a su propio cantón. En menos de una generación el movimiento fue devorado por el de Juan Calvino, más grande y de más influencia.


LA REFORMA CALVINISTA EN GINEBRA.

La ciudad de Ginebra sintió al principio la reforma como un resultado indirecto del movimiento zwingliano. La ganancia de Berna para la reforma en 1528 produjo impulso adicional por los crecientes intereses evangélicos de ésta, la ciudad suiza más grande del sur. Fue mediante el estímulo de Berna que Guillermo Farel, impetuoso reformador de Francia, se abrió paso hasta Ginebra en 1533. Ginebra ya había sentido la presión política de Berna para aceptar la reforma evangélica. Los factores políticos, de hecho tuvieron la parte más importante en ganar a Ginebra para el movimiento de reforma. La ciudad estaba gobernada por un obispo y un administrador, y los dos eran gobernados por el duque de Savoy, monarca de un reino adyacente. Los ciudadanos participaban del gobierno local mediante una asamblea general y un comité electo conocido como el Pequeño Concilio. Los comités más grandes eran nombrados por el Pequeño Concilio para resolver cuestiones que tenían que ver con principios fundamentales. Empezando en 1527, la antigua hostilidad entre las ciudades de Ginebra y la del duque de Savoy estalló en guerra abierta. Los ciudadanos pudieron rechazar los ataques del duque mediante la ayuda de Berna y de un vecino católico, Freiburgo, y establecer la libertad de Ginebra. Con el aliento de Berna, Guillermo Farel y Antonio Froment, dos predicadores franceses, infiltraron en Ginebra el interés de la causa evangélica. Para 1535 el movimiento de reforma había tomado una posición firme, y Ginebra había entrado al grupo evangélico. En julio de 1536, Juan Calvino hizo una pausa en la ciudad en camino a Estrasburgo, y Farel lo alistó en la tarea de hacer de Ginebra una fuerte ciudad protestante.

La obra de Juan Calvino.—
Juan Calvino nació en Noyon, Francia, el 10 de julio de 1509. Su padre era un influyente funcionario eclesiástico y secretario del obispado. Como resultado, la educación de Calvino había sido proporcionada mediante los beneficios de la Iglesia Católica Romana. En 1528 él recibió la Maestría en Artes de la Universidad de París. A petición de su padre Calvino entró al estudio de derecho en Orleáns y Bourges, y recibió el doctorado en derecho de la primera institución en 1532. Su primer amor era la literatura, no el derecho, y después de la muerte de su padre, Calvino estuvo en libertad de abandonar la práctica del derecho.

Calvino estaba familiarizado con las ideas de reforma. Jacques Lefevre Etaples, un erudito francés que vivía en París, ya para 1512 había exaltado las ideas evangélicas en un comentario sobre las epístolas de Pablo. También tradujo el Nuevo Testamento diez años después. Los escritos de Lutero circulaban libremente en Francia y Calvino se familiarizó con ellos. La conversión de Calvino al punto de vista evangélico fue repentino, según su propio testimonio. Tal vez nunca se conocerá la verdadera explicación, pero gran número de factores estuvieron implicados. Su padre y su hermano habían sido excomulgados por la Iglesia Romana, lo que pudo haber aflojado la atadura de ese sistema sobre Calvino. Su primo, Roberto Olivetan, ya era un reformador experimentado. La atmósfera humanística de los maestros y la preparación universitaria de Calvino, indudablemente lo movieron hacia las convicciones evangélicas. En mayo de 1534 él renunció a sus beneficios, y por alguna razón fue puesto prisionero por un breve período. Esta es la primera indicación definida de que Calvino ya había entrado al grupo evangélico. Con el principio de una persecución severa y general en Francia en 1534, Calvino estuvo huyendo de aquí para allá en Francia, y después a Estrasburgo y a Basilea. Mientras estaba en Basilea en 1536. Calvino publicó la primera edición de su obra sobresaliente, Institución de la Religión Cristiana, que le trajo inmediata fama. Su dedicatoria de La Institución al rey Francisco I de Francia es una obra maestra de argumentación de las Escrituras y de la historia. Calvino estuvo de visita por breve tiempo en Itaha y París, y en su viaje a Estrasburgo pasó por Ginebra, Suiza. Aquí Guillermo Farel lo convenció de que era la voluntad de Dios para él que estableciera la norma evangélica en Ginebra.

Los siguientes dos años Calvino trabajó en esta importante ciudad. En enero de 1537, presentó al Pequeño Concilio de Ginebra una serie de artículos relativos a la reforma. La cena del Señor se hizo central en la disciplina de la iglesia. Las caídas morales y el descuido de los servicios divinos sin excusa producían la exclusión de la participación de la Cena. Una confesión de fe fue sometida al concilio para su aprobación, después de lo cual se pidió a todos los ciudadanos su conformidad. El propósito era requerir conformidad total para las doctrinas evangélicas. Lógicamente, el siguiente paso era enseñar la doctrina a los niños. Calvino proporcionó un catecismo para su uso. Se pensó que era necesario un sistema de inspectores laicos que vigilaran la conducta de los ciudadanos. La inmediata oposición al programa de Calvino vino de los disidentes políticos y religiosos. Calvino fue atacado como extranjero y entrometido. La elección anual de la ciudad en 1537 favoreció a los partidarios calvinistas, pero un año después triunfó la oposición al volver a tomar las riendas del gobierno, y en abril, Calvino y Farel fueron expulsados de Ginebra.

Calvino fue a Estrasburgo, una ciudad ya fuertemente evangélica, y se hizo pastor de los refugiados franceses. Allí tenía una notable libertad de impedimentos en su predicación y en la administración de la iglesia. Después de enero de 1539 fue llamado a dar conferencias a las clases avanzadas de las escuelas. Allí puso los cimientos de sus famosas exposiciones de libros bíblicos, que posteriormente fueron impresos en forma de comentarios. También tuvo oportunidad de preparar una edición muy aumentada de La Institución.

Mientras Calvino estaba ausente de Ginebra; el cardenal Sadoleto exhortó a la ciudad a volver al redil católico. Puesto que nadie en Ginebra se sentía preparado para contestar su exhortación, finalmente fue puesta en manos de Calvino en Estrasburgo. Su Respuesta a Sadoleto en 1539, justificando la posición evangélica, aumentó su reputación.

En Estrasburgo, Calvino se casó en agosto de 1540 con Idelette de Bure, viuda de un convertido anabautista. Calvino hablaba en los términos más altos de su esposa y de su felicidad. Ella murió en 1549. Su único hijo, nacido en 1542, vivió sólo unos cuantos días.

En 1541, después de considerable persuasión de sus amigos, Calvino regresó a Ginebra. Allí enfrentó una difícil tarea. El partido que había echado fuera a Calvino había sido superado en las elecciones de 1540, pero todavía era formidable. Las relaciones de Ginebra con Berna eran amenazadoras y la situación interna era mala. Parecía que los disturbios y el desorden pronto estallarían en Ginebra. Calvino regresó con la seguridad de que se le permitiría instituir sus reformas. Un comité del Pequeño Concilio ayudó a Calvino en la preparación de sus Ordenanzas Eclesiásticas. Se estipularon cuatro oficiales para la vida eclesiástica: pastores, maestros, presbíteros y diáconos. El aspecto más distintivo de este programa era el oficio de anciano o presbítero, del cual se deriva el nombre “presbiteriano”. El Pequeño Concilio escogió doce laicos como presbíteros regentes de la iglesia de Ginebra. Esto fue una desviación de la idea general de que los presbíteros debían ser ordenados y debían predicar más que gobernar. Estos doce presbíteros fueron combinados con el ministerio regular (con sólo seis miembros al principio) para formar el Consistorio, que tenía la vigilancia sobre toda la disciplina eclesiástica, Calvino aparentemente había deseado que la iglesia de Ginebra ejerciera su propia disciplina aparte de las autoridades seculares, pero fue obligado a un compromiso que permitía al Pequeño Concilio participar ampliamente en esta esfera. El Consistorio ejerció autoridad detallada y amplia sobre la vida eclesiástica de la ciudad.

El sistema de doctrina de Calvino, como se expresa en La Institución, empezó con la soberanía de Dios y, siguiendo el orden general de los credos, discutía a Cristo, el Espíritu Santo, y la iglesia. Su énfasis sobre la predestinación de Dios fue atacado por varios, y su retención del bautismo infantil reflejaba la importancia que había dado al aspecto sociológico de los sacramentos. Su concepto del bautismo era muy semejante al de Zwinglio, y enseñaba la verdadera presencia espiritual de Cristo en la Cena.

A pesar de las súplicas de las autoridades de Ginebra en 1541 para que regresara Calvino, habían subsistido muchos oponentes. Para 1553 parecía que los partidarios de Calvino serían derrotados en el voto popular y que resultaría otra expulsión. Sin embargo, ese año, Miguel Servet, un español exasperante y no ortodoxo se abrió paso hasta Ginebra. Antiguo oponente de Calvino, Servet ya estaba bajo condenación por los romanistas tanto como por los evangélicos por sus ataques sobre las doctrinas de la Trinidad y la persona de Cristo. Calvino persiguió vigorosamente a Servet, y el partido de oposición imprudentemente dio señales de favorecer a Servet. Consecuentemente, cuando Servet fue condenado y quemado en octubre de 1553, la victoria de Calvino fue completa. Las elecciones del siguiente año le dieron un triunfo resonante. De 1555 hasta su muerte en 1564, Calvino rigió con poca oposición.

La Extensión del Calvinismo.—
Debe recordarse que después de la muerte de Zwinglio en 1531 su reforma no se extendió más. El agresivo sistema de Calvino y su concienzuda preparación de predicadores pronto empezó a rendir frutos en los cantones de Zwinglio. Para 1566 las doctrinas de Calvino eran aceptables para la mayoría de los cantones zwinglianos, y desde entonces se identificaron con el sistema calvinista.

El gobierno de Francia estaba centralizado bajo el control del rey. El rey Francisco I (1515) tenía un acuerdo operante con el papado por el cual cada uno se beneficiaba con el mantenimiento del sistema católico romano. En cooperación con el papa, Francia había peleado contra España intermitentemente desde 1521 hasta 1529, y por razones puramente políticas, Francia y España habían continuado la lucha en 1536-38 y 1542-44. Estas guerras requerían que Francia adoptara una política que mejor sirviera a sus planes inmediatos. Como resultado, se puso en Francia un considerable fundamento para la reforma sin mucha persecución.

Ya se ha hecho referencia a Jacques Lefevre Etaples, que esparció los conceptos evangélicos mucho antes que Lutero. Un número de sus discípulos continuó propagando los conceptos evangélicos. Las ideas reformadoras aparecieron entre la facultad de la Universidad de París, por mucho tiempo un baluarte católico. Calvino huyó de Francia a fines de 1534, cuando estaba empezando todo el peso de la persecución real. A pesar de los frecuentes martirios que ocurrían, los predicadores franceses acudían por docenas a la escuela de Calvino en Ginebra, y regresaba a su patria a predicar lo que se conocía como el evangelio hugonote. Para 1559 había cuarenta y nueve congregaciones de calvinistas en Francia, y ese año se tuvo un sínodo en París que formó una organización nacional y adoptó una confesión de fe calvinista. En dos años el número de congregaciones había aumentado a 2,150. Entre 1562 y 1598 tuvo lugar una serie de guerras entre hugonotes y católicos, y en la última fecha, mediante los esfuerzos del rey Enrique IV (que se había hecho católico romano para conseguir la corona de Francia), se emitió el Edicto de Nantes, que estipulaba ciertas libertades “perpetuas” para los calvinistas franceses. Sin embargo, como resultado de la lucha ininterrumpida en el siglo XVII, esas libertades fueron eliminadas en 1685.

Los Países Bajos consistían de diecisiete provincias, aproximadamente, en lo que ahora es Bélgica y Holanda. Por mucho tiempo habían sido conocidas como el centro de oposición a las doctrinas católicas romanas. Los valdenses, los Hermanos de la Vida Común, el misticismo y el humanismo, estaban representados en esta sección. Entre 1517 y 1529 el luteranismo se extendió rápidamente en los Países Bajos. Los menonitas hicieron gran progreso hasta cerca de 1540, cuando el calvinismo empezó a hacerse muy influyente. Una de las razones por qué muchos dejaron las filas menonitas para hacerse calvinistas fue que los primeros demandaban el pacifismo. En este período España estaba haciendo una guerra determinada contra los Países Bajos por razones tanto políticas como religiosas. Consecuentemente, un gran número de habitantes abrazaron el movimiento calvinista militante en preferencia a la fe menonitapacifista. Para 1550 los calvinistas empezaron a organizar iglesias en los hogares. En 1559 se tuvo un sínodo nacional, se organizó la Iglesia Holandesa Reformada (calvinista), y se adoptó una confesión calvinista. De 1566 a 1578 los patriotas bajo Guillermo el Silencioso (1553-84) combatieron a los señores españoles y en 1581 las provincias del norte declararon su independencia.

Escocia había sido evangelizada muy al principio por misioneros británicos. El sistema católico romano obtuvo el control de Escocia en el siglo XI. La batalla con Inglaterra en los siglos XIII y XIV, que produjo la independencia escocesa bajo Roberto Bruce, condujo a Escocia a una alianza íntima con Francia. Los movimientos de reforma habían empezado en Escocia bajo la inspiración de la obra de Lutero, Tyndale, y otros. Patricio Hamilton, preparado en la Universidad de París, proclamaba las doctrinas evangélicas y fue quemado en 1528. Como resultado muchos nobles, tanto por motivos políticos como eclesiásticos, se volvieron hacia el protestantismo. En 1546 Jorge Wishart fue quemado también. Su martirio inflamó a Juan Knox.Después, Knox asistió a la escuela de Calvino en Ginebra en 1554 y sirvió allí como pastor después de 1555. En 1559 Knox regresó a Escocia y resultó victorioso en establecer el sistema presbiteriano.

El calvinismo no obtuvo su gran influencia en los estados alemanes en este período. Fue excluido de la tolerancia del Tratado de Augsburgo de 1555. Melanchton se volvió creciente simpatizador de las doctrinas calvinistas, particularmente después de 1546, cuando murió Lutero.

Tampoco Inglaterra fue muy afectada por el calvinismo en este período, aunque los regentes de Eduardo VI (1547-53) estaban familiarizados con sus dogmas. Su influencia más grande en Inglaterra vino el siguiente período.


COMPENDIO FINAL.

La reforma estalló en Suiza bajo la dirección de Ulrico Zwinglio y Juan Calvino. La inoportuna muerte de Zwinglio volteó radicalmente su reforma por diferentes canales. Su movimiento fue más tarde devorado por el de Juan Calvino.

Ambos reformadores suizos condenaron y persiguieron a los radicales y a los anabautistas. Para el tiempo de la muerte de Calvino en 1564, su movimiento era conocido en todas partes de Europa e Inglaterra, y fue muy influyente en Escocia y Suiza.


Compendio de la Historia Cristiana
Robert A. Baker