Armando
Mejía G.

La Higuera

La maravilla de su productividad y el asombro de la esterilidad
Apocalipsis 2:10

El vigor de una tierra virgen que no ha sido cultivada por labrador humano alguno; produjo hierba, matas y árboles de extraordinaria hermosura encantadora, entre las cuales nació un higueral. El mantillo, o tierra cultibable tuvo ausente un sol ardiente que marchitara el follaje de la flora ni hubo un otoño ni invernal frío que hiciera cambiar el ritmo de la rebosante fecundación; únicamente tenía una eterna primavera adornando el prístino paisaje. No había parásitos en las raíces de las plantas que afearan tronco y ramas ni había insectos que consumieran sus hojas. En sus contornos no existía maleza, espinos ni cardos que estorbaran el goce de su sombra o que impidieran tomar sus apetecibles frutos. Así fue la higuera del higueral.

La Higuera (Ficus carica) es familiar con el fruto de los amates y chilamates centroamericanos, con la diferencia que los higos de la higuera son alimenticios y los frutos del amate y el chilamate no. Éstos son árboles ornamentales o de sombra hermosa.

¿Cuál país en el ancho mundo oculta el huerto edénico original que tuvo la primer higuera deshojada para hacer delantales? (Génesis 2:7). Mi pregunta se extiende a teóricos de toda materia, pero yo, en el relato actual me sujeto a lo fructuoso y esterilidad del arbolete.

En mi particular opinión el huerto edénico se encuentra en camuflaje en Armenia, Asia. Armenia está enclavada entre el Mar Negro y el Mar Caspio donde se disfruta de un clima semi-tropical. Por allí nacen las primeras aguas del río Tigris (Hidekel) y del Eufrates que se alimenta de la descongelación de nieves de las montañas, y ambos ríos paralelos descienden 2780 kilómetros en Turquía e Irak hasta el golfo pérsico (Génesis 2:14). Ahogado casi todo el linaje humano en el dilivio universal, en Armenia otra vez comienza otra generación porque en esa región está el Monte Ararat donde reposó el arca que Noé construyó para salvarse él y su familia (Génesis 8:4). Posiblemente el jardín del Edén, el arca de Noé y la torre de Babel están preservados bajo toneladas de nieve en los montes de Ararat. En esas tierras de Armenia principia la demarcación de Asia al oriente y de Europa al occidente, siendo la división continental la columna de los montes Urales, el mar Caspio y la ciudad de Estambul. Allí en Armenia de Magog descendiente de Jafet (Génesis 5:32;10:2) nacen los cáucasos, raza blanca que ha predominado en Europa, y como consecuencia hereditaria su poderío domina el mundo entero. Así es mi hipótesis de la primer higuera deshojada.

Acerquémonos al huerto edénico para inspeccionar una higuera ordinaria. Todo ser humano civilizado se ve obligado a VESTIRSE. Génesis 3:7 ha sido y siempre será un conspícuo trozo de las Sagradas Escrituras. “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”. Después de vivir consagrados al altar de Dios, el pecado con prontitud se manifiesta en la conciencia para que ésta se sienta culpable. Estaban desnudos y felices, y comprendo que teniendo a Dios nada les hacía falta, e hicieron caso al autor de anomalías y hasta entonces se dan cuenta que han entrado a la vida del desorden ante la presencia de la santa Majestad a quien han de rendir cuenta. Al ver la necesidad de estar cubiertos, Adán y Eva se vieron constreñidos a cubrirse con delantales. Tan pronto se vieron desnudos se sintieron obligados a ser descubridores en la Tierra y al descubrir, a ser inventores con los hallazgos. Por ejemplo, tuvieron que inventar la aguja para perforar, que descubrir el hilo para atar y hubo que tejer el primero y segundo delantal hasta que Dios les da un avance tecnológico en la industria al hacerles túnicas de pieles (Génesis 3:21) Desde entonces en la industria de la costura, en confecciones finas de diferentes estilos, los hombres se han vuelto millonarios con sus novedades. He de remarcar y no olvidar: que los pueblos con dominio tecnológico han sojuzgado económicamente a sus congéneres más primitivos. Eternamente Dios ha querido decoro, pudor, modestia y sobriedad en la vestimenta como túnicas en Génesis 3:21. Adán y Eva merecen un monumento de recordación en memoria de los primeros costureros y las primeras invenciones de la historia humana. Ahora en el estricto sentido, delantales son usados en toda cocina del mundo, en obras de albañilería y en cada carpintería fina.
“Conocieron que estaban desnudos”. Un Dios moral, ha transferido el conocimiento a sus criaturas que la desnudez es inmoral. ¿No es verdad que cada vez que van a usar un traje de baño, piensan primero si aquella prenda les queda honesta o deshonesta? Eso les inquieta la conciencia porque somos criaturas de un Dios moral. Con dos delantales y dos túnicas de pieles, prácticamente se cubrió toda la humanidad y así fue expulsado el ser humano del huerto a una tierra de penuria.
 

Ahora observemos como aquella planta de hermoso aspecto provee objeto de primera necesidad a la familia humana en momentos de carestía. COMIENDO uno, uno se siente satisfecho y corrientemente se dice: “En barriga llena, corazón contento”. Sin alimento en la mesa no hay vida. La falta de objetos de primera necesidad ha sido principio de muchos malestares en la sociedad mundial y mientras unos pocos con dominio tecnológico acaparen dichos objetos habrá riña exigiendo la distribución equitativa del usufructo de la tierra (Lucas 12:17-19). Los monopolizadores acopian el trigo que debería ir en abundancia a los labriegos que labran la tierra. Distribuyen la leche y la carne entre magnates que no hacen nada y dejan con hambre a los niños del pastor que cuida el ganado. ¡Qué bárbaros!¡Y quieren que no haya una voz de protesta!
En el período del clandestinaje de David se dio un caso parecido a los de hoy, pero una de las mujeres bellas de la tierra esposa del hacendado, desgaja higos de su huerta; con ellos hace harina y hornea doscientos panes y los presentó al insurgente David cuando éste se había propuesto destruir derramando sangre por la negativa de Nabal (1 Samuel 25:18,35) Con panes de higos la riña fue aplazada. Similarmente sucede con un soldado egipcio a quien usaron como guía en la escaranuza con los amalecitas (1 Samuel 30:11,12; Proverbios 27:18). Mientras el hambre sea el fruto de las injusticias sociales habrá siempre malestar en el mundo, aunque el pan nuestro de cada día no es el único derecho humano de una sociedad sabiamente estructurada.
 

En la línea de necesidades básicas está algo, algo que muy lejos está de mucho pueblo del mundo. Es un lugar de reposo seguro, un lugar modesto donde pueda crearse una familia, un lugar que sirva de altar y santuariio familiar al cual llamamos HOGAR. Es común oír decir: “no hay mejor lugar que el hogar”; hogar dulce hogar. Si no han olvidado que relato lo de la fertilidad de la higuera, en este inciso subrayo lo de la vivienda. En el primer libro de Reyes, capítulo 4 y versículo 25 leemos de la manera siguiente: “Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Berseba, todos los días de Salomón”. ¿Recuerdan cómo Adán y Eva vivían en el huerto de Edén antes de la transgresión? Volvieron aquellos primeros días sin ciudad amurallada y por ende sin portones, sin cadenas ni candados y el texto es testigo fiel que dice: “Y Judá e Israel vivían seguros”. En la cúspide de la Prudencia y Justicia de un mandatario esa es la vida que se espera. ¿Vivir bajo el follaje de una higuera? Eso sucedió en un breve período durante la administración de Salomón cuando Judá e Israel llegaron a conquistar la tierra prometida, la cúspide de la paz (Génesis 15:18; 1 Reyes 4:21-24). Ha de entenderse en éste espacio que bajo un gobierno teocrático todos vamos a tener en la tierra las mismas propiedades necesarias para la vida. En tiempos de la distribución equitativa del producto de la tierra, de las ganancias del negocio y del producto de la industria si se escenifica, no habrá necesidad de mansiones de lujo ni de la choza indígena; no habrá necesidad de la vida palaciega y de una vida de miseria en la cabaña. Bajo la higuera no tendremos necesidad de aire acondicionado ni de calefacción; no serán necesarios los grandes candados en los portones ni de perros amaestrados para que ladresn a los intrusos. Pero desde que Caín cometió el primer fratricidio han existido fortalezas de piedra y hierro en el mundo y vivimos con temor buscando seguridad, hogar dulce hogar. Nuestro propio presentimiento de maldad hace que nos cuidemos hasta de nuestro propio hermano. ¿Qué nos ha pasado?
¿He explicado a ustedes de algo que muchos no tienen? No tienen porque otros tienen inmuebles de sobra y no hubo ley que les parara el enriquecimiento. Si justamente legislaran el haber y hubiera caridad, no existiría en el mundo pueblo sin vivienda. Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera. Israel que nunca ha tenido tierra permanente como patria, se usó como ejemplo de paz y tranquilidad. No había a quien atacar ni quien les atacara. Ni de aquí para allá, ni de allá para aca había temor de armas químicas, biológicas ni nucleares de extermnio de masas. Además, ha de quedar imborrablemente escrito, que en las Sagras Escrituras a ningún ser humano se le atribuye una casa permanente, más bien fuimos tirados en el mundo para peregrinar en la vida mientras llegamos a nuestro lugar eterno (Hebreos 11:9,10). Ese lugar eterno hemos de asegurar.
 

Mas los beneficios de una higuera fecunda no se detienen proveyendo casa donde vivir bajo su sombra. También la higuera tiene PROPIEDADES CURATIVAS que dar a los nacidos de mujer. Hasta en estos tiempos modernos se dice en el Medio Oriente que la masa de higos es buena para cura de los diviesos.
En el tiempo de vida que Dios nos da, todos llegamos a tener dolamas de toda clase, y algunos entre nosotros, más de una vez hemos estado en camas de hospital. Las enfermedades son los agentes que nos llevan al lugar donde no hay un regreso. Cerca de la tumba es donde el hombre tiembla. Allí vemos lágrimas en abundancia y oímos no pocos ayes; pero el Dios de la misericordia y amor siempre nos da una segunda, tercera y más oportunidades de vivir. En el segundo libro de Reyes, capítulo 20, versículo uno dice: “En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte”. El versículo 3 describe la reación de Ezequías: “Lloró con gran lloro”. Lloró el monarca porque no tenía hijo que heredara el trono y sin duda amaba la vida. También comparando su administración con la de otros reyes, Ezequías era un rey bueno. En el versículo 7 del mismo capítulo está la instrucción de Isaías para la cura: “Tomad masa de higos. Tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó”. Después de la curación Ezequías vivió 15 años más y en ese lapso engendró a Manasés quien le heredó el reinado. Según los escritos médicos de aquel tiempo, la masa de higos era un remedio popular, y ayudado sobrenaturalmente con la mano de Dios, la curación vino a ser un verdadero milagro. Remarcando los servicios de la higuera, ¿quién de los campesinos del trópico no recuerda un limonero? Limón en el guiso, limón en el refresco y limón en el remedio. He aquí la higuera en Israel, más que el limonero.
 

La masa medicinal de higos empleada en la curación del rey Ezequías me abre la entrada a una supuesta SIESTA. (Ha de entenderse por siesta: La hora sexta del día, o sea las 12 del mediodía del tiempo actual). Después de duras jornadas de trabajo los labradores de la tierra y los obreros industriales merecen unos momentos de recreación. Algunos toman semanas de vacaciones para disfrutar, otros toman 15, 30 minutos y hasta una hora de descanso dependiendo de los casos. Los versículos que tengo en mente son Juan 1:47-51. “Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Proseguió Jesús y le dijo a Natanael: ¿Porque te dije: te vi debajo de la higuera, crees?. Cosas mayores que estas verás”.
¿Qué hacía Natanael debajo de la higuera? En Israel es usual ver a los labriegos reposar debajo de la vid y debajo de la higuera y eso me dice qué fue y qué hacía Natanael bajo la sombra (Miqueas 4:4; Zacarías 3:10). Posiblemente los reflejos de un sueño visitaron a Natanael mientras reposaba la siesta porque el Señor le dice: “De aquí en adelnate veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” como Jacob en Betel (Génesis 28:12). Los buenos consejos no nos han desamparado, y éste nos llega de vez en cuando: “Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Haciendo a Jesús de Nazaret Centro de la vida, él es nuestro descanso, él es nuestro reposo, nuestra siesta eterna.
 

Mi próxima y sexta parte de esta conferencia trata del APRENDIZAJE. Las sociedades aprenden a leer y a escribir de pedagogos parvularios y de maestros de niños de primaria. La técnica, la ciencia y bellas artes las aprenden de instructores universitarios. Lo relacionado a Dios y la eterna salvación del alma lo aprendemos de predicadores evangelístas. Pero nada aprendemos de un objeto inanimado como una planta en el vergel. Pero la naturaleza tiene una infinidad de cosas qué enseñarnos si con minuciosidad estudiamos la vida como, ¿qué es aquel monstruo que por la mañana camina en cuatro patas, al mediodía camina con dos pies y por la tarde con tres hasta que le llega la noche? La respuesta es el hombre quien gatea en su infancia, anda erecto al ser adulto, camina con bordón al llegar a la vejez y muere. Pensar es requerido para la respuesta. Jesucristo enseñando de su segunda venida a levantar su pueblo santo dijo en Mateo 24:32: “De la higuera aprended la parábola: cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca”. Había hierba, arbustos y árboles de toda especie en Palestina para usar de ejemplo, pero Jesucristo por algo, toma la higuera y la puso como maestra. Aprender es un campo importante en la vida y uno se lamenta por no haber aprendido más de lo que sabemos. Pensando rectamente, es responsabilidad de la familia de Dios educar la sociedad humana. ¿Esperaban Abraham, Isac y Jacob que sus descendencias fueran educadas por sistemas paganos de gobierno? La iglesia está llamada para ser una potencia en la tierra y como tal tendría en el mundo un ministerio de educación para preparar su progenie. De la higuera de Cristo aprended la parábola.
 

Hasta éste punto he hablado de una higuera fructífera en la sociedad. Suministró un delantal de decoro y pudor para Adán y Eva en momentos de vergüenza al verse en desnudez. Proveyó alimento para apagar la ira de David en contra de Nabal y su familia. Figurativamente la higuera dio donde vivir con seguridad a cada israelita en tiempos de glorias de Salomón. Sirvió de medicamento acertado en la llaga del rey Ezequía cuando este moría. Proveyó la higuera buena sombra en el descanso a Natanael y más tarde les dijo el Señor: “De la higuera aprended la parábola”. Pero de ella falta un servicio más que es el de LEÑA.
Durante el ministerio de Jesucristo no existían hornos microondas para calentar los alimentos, no había estufas eléctricas ni de gas propano. Toda la combustión para hacer hierro y cocinar las viandas se hacía a base de leña. La leña fue un objeto de primera necesidad, una necesidad básica en la vida. ¡Pobre higuera estéril! Serviría para cocinar el pan y guiso de Jacob o de brasas para asar peces como en las riberas de Tiberias (Génesis 25:29-34; Juan 21:9).
Juan el Bautista señalando al pueblo judío dijo: “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa al fuego” (Lucas 3:9). No obstante, la Sagrada Escritura no hace acepción de persona en este tiempo; si los judíos desobedientes serían cortados, también los gentiles desobedientes sufrirían la misma pena. Pablo dice: “Mirad, pues, la bondad y severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado” (y leña serás Romanos 11:22). Se ha llegado el punto de exhibir una higuera estéril.

HIGUERA INÚTIL.
Lucas 13: 6-9.

Por la historia se deduce que ésta parábola se refiere al pueblo de Israel que tuvo la misión de hacer mucho bien como anteriormente ha quedado manifiesto.

Tenía un hombre. Por giro retórico ha de entenderse que el hombre de la parábola es Dios quien indaga de lo que sus obreros administran.
 

Una higuera. Israel (la higuera) está ubicada en una esquina del mundo donde termina el mar Rojo y principia el mar Mediterráneo de donde todas las civilizaciones se han esparcido.
 

Plantada en su viña. Era común ver una higuera plantada en la esquina del viñedo que les sirviera de sombra. En la parábola se infiere que la viña es el amplio mundo al cual la higuera serviría.
 

Y dijo al viñador. El viñador no obraba a su voluntad. Al labriego se le había asignado una viña y había que consultarle el por qué de la esterilidad. Dios pedirá frutos de nuestra labor.
 

Hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Habiendo estipulado que supuestamente la higuera es Israel; los tres años se plantean en tres épocas: Primero: Desobedecieron la ley, a los profetas y a Jesucristo. Segundo: En política desobedecieron a los jueces, a los reyes y a los Sumos Sacerdotes. Tercero: Desobedecieron los tres años de ministerio de Jesucristo.
 

Córtala. El dueño de la higuera ha determinado hacer leña. “Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego (Mateo 7:19).
 

¿Para que inutiliza también la tierra? Ocupa un lugar que podría haber sido usado por otra planta útil. Y no solo eso sino que corrompe el medio ambiente. Allí en su lugar cabe otra higuera deliciosa y buena para comer: La iglesia.
 

Señor, déjala todavía este año. El viñador abogó por la higuera inútil como Abraham intercedió por Sodoma y como una muchacha medió por Naamán (Génesis 18:23-32; 2 Reyes 5:3).
 

Hasta que yo cabe alrededor de ella, y la abone. Los últimos seis meses del ministerio de Cristo fueron de prodigios y maravillas entre el pueblo hebreo su higuera, para persuadirles, y no tuvo éxito.

Como nación santa estamos en la tierra para sufragar las necesidades básicas del linaje humano. Estamos en el mundo para vestir al desnudo, y a la vez se le dice que para vida eterna es imperativo que se revistan de Cristo Jesús. Como sirvientes de restaurante estamos para dar de comer al hambriento, al ofrecerles también el pan de vida que descendió del cielo. Como reino, hemos de preocuparnos en que el que no tiene casa ni hogar tenga una, a la vez que se le asegura que en la casa de nuestro Padre muchas moradas hay y que una pertenece al obediente. Se les ofrece medicamentos literales como las clínicas médicas evangelistas que curan muchas llagas, cuando se les predica que Jesús de Nazaret cura las dolamas del alma. Hemos sido puestos con casa en la tierra para ofrecerla de descanso al labriego material, al anunciarle que habrá un día en el cual descansará eternamente de sus trabajos. Como una iglesia estamos en la ciudad para enseñar a leer y a escribir, para educar en las más avanzadas tecnologías para el progreso, al mismo tiempo que se afirma que Cristo viene otra a vez a recoger su imperio.

En ese día de viaje triunfal a los cielos, habrá quema de higueras estériles en la tierra, pueblos y naciones, cuando los elementos ardiendo serán deshechos, y bendecirá las higueras fértiles, justos de Israel y la iglesia fiel para que se encumbren hasta los cielos. Los judíos fueron cortados porque fueron rebeldes; nosotros no somos mejores que ellos, si somos rebeldes, nosotros también seremos cortados. Como higuera productiva, seis buenas áreas tenemos donde proveer servicio. El séptimo servicio es servir de leña. ¿Quién quiere ser leña?


Armando Mejía G.
megonar1@hotmail.com
 



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