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LA IGLESIA ES PARA OBRAR EN UNIDAD EN UNA CIUDAD
Quienes profundizan en el estudio de las Sagradas Escrituras se han dado cuenta que el modelo ideal de la iglesia del presente, es la iglesia de la Jerusalén del primer siglo, y quizás sin notar su consolidación magnificente, con fervor piden volver a ser como aquella, aunque no están dispuestos a adherirse a otros por unas cuadras que les separan o porque mútuamente tienen algo que criticarse. Entonces, ¿sáben lo que realmente piden? Aquel pueblo de Cristo en Jerusalén no estuvo fragmentado en pequeñas iglesias o “congregaciones”, como la tradición en atropello del lenguaje ha enseñado, que hay diferencia entre: “iglesia” y “congregación” o entre congregación e Iglesia, cuando las Sagradas Escrituras con aplomo nos dicen que iglesia y congregación tienen la misma equivalencia. ¿Con qué autoridad, pues, hacen la diferencia de las palabras en mención?
Aquella congregación en Jerusalén fue hacedora de la palabra. La unidad distintiva que tenía era real, vista, audible y tocable en la ciudad; no era simplemente un concepto subjetivo, una sombra, una utopía o una frase gastada de unidad tirada al aire que ya nadie cree. La iglesia cumple una misión con tiempo y campo geográfico limitado en la tierra, y como iglesia nada tiene qué hacer para sobresalir en los lugares celestiales, percibiendo que otras fundaciones siguen su carrera y destino, como: (a) Fue instituida una forma social y litúrgica en la época de Abel y Caín, y algo similar pudieron haber realizado correligionarios de Enoc y Noé. (b) Pasando el tiempo, se formaron las nómadas dirigidas por los patriarcas, y Dios escoge a Abram por la fe que este había demostrado y escoge a Job por apartarse totalmente del mal. (c) Hubo naciones en las proximidades y de en medio de ellas, por Dios Israel se pone de relieve como nación con su principal dirigente Moisés. Cumplidos los propósitos del Israel de Dios y todas las entidades instituidas desde Abel y Caín, han pasado a la historia hasta con sus leyes anuladas. Ese también es el fin de la iglesia y el Nuevo Testamento. Por tanto hay que hacer hoy, y descollar como iglesia para tener derecho a ser levantados como reino, porque en el reino serán alzados Adán, Eva, Abel y Noé; Abrahán, Job, Elifas, Bildad, Sofar y Eliú; Moisés, los profetas, Lázaro el mendigo llagado, los profetas y el pueblo justo antes de Cristo aunque aquellas multitudes no hayan sido de la iglesia (1 Corintios 15:24-28).
Iglesia y reino no son tan sinónimos, ni en edad ni en hegemonía, ni en extensión geográfica como la tradición ha implantado en el cerebro humano. ¿De dónde se ha aprendido que la iglesia va ser alzada al cielo? Aquellos santos y justos que murieron en épocas antes de Cristo serán levantados en el día señalado y con ellos celebraremos el triunfo en gloria inmarcesible.
Eso de llevar la adoración y la alabanza a la boca y mano del pueblo irreverente, haciendo grupos de iglesia aquí y allá en una ciudad, pensando que de ese modo se expande el evangelio, es lo que la Biblia no enseña. Cuando os reunís como iglesia (l Corintios 11:18). Una en Cirinto. ¡Tanto sacrificio hacían los hebreos para unirse en adoración en Jerusalén! La iglesia es para trabajar y adorar concretamente unida en una ciudad. ¿Serían fuertísimos cinco o más grupos de la iglesia si se unieran en una ciudad? ¿Puéde usted responder con sinceridad ante Dios a esa pregunta? Hágase todo a la luz. Sombra yo no quiero ser, quiero ser luz y quedarme luz.
Armando Mejía G. megonar1@hotmail.com
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