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LAS EVIDENCIAS ABSUELVEN O CONDENAN 1 Corintios 15: 1,2
Al suponer que introducía doctrinas innovadoras ajenas a la Palabra de Dios, algunos que leyeron mis artículos anteriores rugieron como volcán en erupción, y hoy han quedado apagados como colina a larga distancia. Amenazantes bramaron como hambrientos leones, y hoy se han vuelto como corderitos que no abren la boca. Quienes con furor de huracán en el arrebato se lanzaron, se han vuelto una brizna de brisa; y quienes cual ola marina retumbaron, se han transformado en aguas de azul ensenada. La palabra de Dios es capaz de poder desarmar toda soberbia. ¡Bendita ella sea!
En el primer escrito de ésta serie les hice comprender a toda luz que el término “congregación” para designar fracciones de la iglesia de una ciudad es impropio. Después en mi segundo artículo les hice ver cómo la iglesia milagrosamente se abrió campo desde su inicio con multitudes en la sociedad jerosolimitana y otras ciudades fuera de Jerusalén. ¿Cuándo entonces el plural “iglesias” entra en vigor? Mi funsión ahora es dar respuesta con las Sagradas Escrituras.
Hay que tomar en consideración que cuando la iglesia milagrosamente se acrecentaba en el primer siglo de la era nuestra, Galilea era la provincia más distante de Jerusalén y se destacaban en Galilea las ciudades de Endor por ser periferia de una adivina, Nazaret por ser escogida de antemano por el Espíritu Santo para el crecimiento de Jesús, Magdala por apellidar a María Magdalena y Capernaum por ser el centro de operaciones de Jesucristo al principio de su ministerio. Más cerca de Jerusalén está enclavada la provincia de Samaria y sobresalen las ciudades de Sicar por ser periferia de la mujer que se encontró con Cristo junto al pozo de Jacob (Juan 4:5,6), le sigue Samaria, capital de la de la provincia. Después sigue Siquén donde en el lejano pasado se dio la rebelión de Issrael para dividir el reino unido (1 Reyes 12:1-24), y para abreviar le sigue Cesarea (no de Filipo) donde Cornelio y otros se convierten al Señor (Hechos 10). Jerusalén es ciudad de la provincia de Judea. Judea donde descollan las ciudades de Betania, Belén, Emaús y Jope entre otras. Tmando en cuenta aquellas ciudades de las tres provincias palestinas se dijo, “iglesias”. “Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran confirmadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo” (Hechos 9:31).
Más o menos en el año 50 de ésta era, cuando la iglesia de Jerusalén tenía 17 años de existencia, Pablo y Silas deciden pasar por Siria, Cilicia y Galacia. En Siria está Damasco donde Pablo fue inmerso en las aguas bautistmales, está la misma Antioquía de donde eran encomendados y está Seleucia. En la región de Cilicia está Tarso de donde Pablo es oriundo. En la extensión de Galacia coexisten Derbe, Listra e Iconio. En referencia a iglesias de aquellas tres regiones se dijo, “iglesias”. “Y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias. Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día” (Hechos 15:41; 16:5; 1 Corintios 16:1; Gálatas 1:2). Hasta aquel dichoso momento la fragamentación de la iglesia en la ciudad fue desconocida. Si bien 1 Corintios 14:23,33,34 se prestan para ser manipulados. ¿En qué tiempo histórico comenzaron a usar el términmo “congregación” para fracción de la iglesia de la ciudad? Indudablemente que surgirán muchos sabios que a la pregunta han de responder.
En escala hacia el occidente, geográficamente se encuentra el territorio de Asia que en ese tiempo no era enorme extensión continental como es en la actualidad. En Asia se encuentra Colosas y Efeso a las cuales el apóstol Pablo escribe una carta a cada una. Le siguen Laodicea, Filadelfia, Mileto, Sardis, Esmirna, Tiatira, Pérgamo, Troas y otras. Por esas ciudades se dijo, “iglesias”. “A las siete iglesias que están en Asia. Las iglesias de Asia os saludan” (Apocalípsis 1:4; 1 Corintios 16:19).
De Troas en Asia los evangelistas cruzan la frontera continental y llegan a Macedonia, Europa. En aquella nación surge la ciudad de Filipo, le siguen Tesalónica y Berea. De ellos se dice: “Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia. Y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo. He despojado a otras iglesias recibiendo salario para serviros a vosotros” (2 Corintios 8:1,23; 11:8).
Habiendo enfocado iglesias desde Judea en Palestina, Siria, Cilicia, Galacia, Asia y Macedonia; entonces Pablo pensando en todas éstas desde Corinto, Grecia, dice a los romanos: “Os saludan todas las iglesias de Cristo” (Romanos 16:16). ¿Se convencieron que la palabra “congregación” para justificar el despedazamiento de la iglesia de la ciudad brilló por su ausencia? Como está demostrado se usó el plural cuando iglesias de una comarca estaban en consideración.
Disfrutamos de un buen viaje comenzando en Judea, Galilea y Samaria. Después en el itinerario dimos la vuelta por Damasco y Tarso meditando en tantas cosas de aquellos viejos pueblos. Sin detenernos tanto cruzamos Galacia y Asia. En la primera para ver el pueblo de Timoteo, y en la segunda para oír el discurso de despedida de Pablo en Mileto. De allí nos fuimos para Europa a la ciudad de Filipo para ver las telas de Lidia y la cárcel destruida de un varón macedonio y quedamos sorprendidos. En cada ciudad visitada buscamos congregaciones de la iglesia y no encontramos ninguna, porque entonces la iglesia de la ciudad no estaba dividida ni por contrariedades ni por ignorancia. ¿Qué mal les hago con pedirles que volvamos al patrón original neotestamentario?
Armando Mejía G. megonar1@hotmail.com
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