Armando
Mejía G.

Mas vale llegar

MÁS VALE LLEGAR TARDE QUE NUNCA

         El auge económico en algunas iglesias norteamericanas les ha servido de despertador para desadormecerles el alma. Después que la iglesia del Señor fue establecida en todas las naciones de Iberoamérica, han determinado levantarse y enviar propagadores del evangelio a algunas naciones al sur de Estados Unidos de Norteamérica, y bien hecho está, porque en cada república de América Latina hay espaciosos territorios rurales donde ir a instalarse y convivir estrechamente con el querido campesinado. Aunque ése no es el plan de algunos evangelistas modernos aficionados al confort de las grandes ciudades ultra modernas de los Estados Unidos. La usual costumbre de algunos enviados norteamericanos es: vivir entre burgueses del país escogido, y desde allí buscar discípulos en los estratos sociales marginados a quienes les place que les tomen fotografías.

           He dicho: “Después que la iglesia del Señor fue establecida en todas las naciones Iberoamericanas”.

           Indudablemente que si se llega a una ciudad o poblacho donde hay pueblo de Cristo empeñado a adorar a Dios, por el grande amor que nos une con ellos, nuestro deber sería buscar a tal pueblo para darles apoyo o para que nos apoyen en nuestros nobles esfuerzos, como el ejemplo que nos es abundantemente claro en Romanos 1:11-13; 15:22-24. Como especial ejemplo ha de destacarse, que la iglesia de Cristo en Roma no fue establecida por Pablo, como tampoco la iglesia a donde han llegado los evangelistas después del año 2000. No la establecieron ellos.

           Sin esconder la sentida alegría por el gesto de la misión, he de manifestar también: “Más vale llegar tarde que nunca”; aunque tarde.

           Ahora, se supone que por el grandísimo amor que por el pueblo de Dios sienten, primero deberían de fomentar una estrecha relación entre la iglesia que auspicia a los evangelizadores que llegan tarde, con la iglesia que ya es existente en el país escogido, verbi gratia, Pablo y Bernabé de la iglesia en Antioquía con los apóstoles y ancianos de la iglesia en Jerusalén (Hechos 15:2). Fueron encaminados por la iglesia en Antioquía y fueron recibidos por la iglesia de Jerusalén (Hechos 15:3 y 4). De regreso: Quienes fueron enviados por la iglesia de Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia de Antioquía (Hechos 15:30,31). ¿Qué tan gravoso es seguir aquel ejemplo?


Armando Mejía G.
megonar1@hotmail.com
 



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