Armando
Mejía G.

Nostalgia

NOSTALGIA EN LAS LEJANÍAS

         Una vez florecieron como flamboyanes en la quietud de densa selva, pero llegó Beelzebú con sus hachas y machetes y los taló sin misericordia. En las filas de jehová una vez fueron como Jupiters o Mercurios listraenses, y en otras ocasiones como Demóstenes y Cicerón iban al frente descollando en la ganancia de adeptos para el Maestro, pero llegó el expulsor y los hechó del plantel y la escuela, del pastizal y el abrevadero. O a lo mejor, el aluvión de lava los petrificó o el alud de nieve les congeló el alma. Pero en las lejanías de la familia santa van desgarrados del corazón y olvidados de sus hermanos quiene afirman ser restauradores. Allá están en Tarsis la ciudad que Jonás buscaba. Tarsis, posiblemente al Sur de España donde quizá estuvo muerto un jóven que desgarraba el alma de un padre amante (Lucas 15:13). ¡Ah, si los hicieramos volver! O si volviendo en sí reconocieran, ¡Cuánta abundancia han dejado en casa de nuestro Padre!

           ¡Mírenlos allí tirados en la cuneta! Están allí como esperando los colmillos de la fiera o el pestilente pico del ave de rapiña. ¡Mi hermano! Mi hermano tiene frío en el asqueroso fango del mundo y necesita revestirse, y si necesita limpiarse es porque no puede solo. Quiere tu consuelo y quiere tu vestimenta blanca, en caso que tú, puras y blancas tengas tus vestiduras.

         Son los hermanos lejos de la fiesta, un cielo sin estrellas, un mundo en desolación; son un mar, un océano que el diablo hizo desierto; se hicieron una ciudad que Beelzebú hizo escombros y cenizas. Son un volcán apagado y muerto; una mina sin oro y plata. Y ahora hermano, tú puedes ser un río que fluye leche, miel y néctares, con flores fragantes a Jesús de Nazaret, y serás un río con corrientes de aguas vivas que restauren. En las lejanías hoy la nostalgia sienten al ver invernal fría escena, oyendo al viento que suave pasa viajando quizá hacial el altar donde a Dios tú adoras. Dos veces, tres cosas en él no pasan: (a) El agua que baña el templo del alma (bautismo; (b) el tiempo lactante de la vida nueva (primer amor); (c) la brisa que sopló cuando de nuevo nació (fiesta).

Ahora agoniza hecho ripio pero puede ser restaurado. Aquí les voy a dar una gran lista de aquellos flamboyanes deshojados. No. Prefiero ocultarla, esperando que ustedes a Dios den esos nombres de quienes se fueron, pidiendo que los vuelva a florecer, y tú también con él irás a celebrar.


Armando Mejía G.
megonar1@hotmail.com
 



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