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UNA IGLESIA EN TRANSITO DE ATENAS A JERUSALEN
Después que uno ha escuchado tantas veces los sermones con la misma tonalidad, pareciera que ya no queda otra cancioncita de cuna digna de ponerle atención. ¡Ay, qué sueño! Todo lo que pertenece a la Suprema Belleza tiene magnificencia; como los montes, praderas y valles donde la vista y oídos se recrean viendo los matices de la naturaleza, y oyendo el ganado que en la hacienda muge y escuchando a las aves que cantando vuelan; o, como el mismo cielo poblado de estrellas donde seres extraterrestres hacen sus festejos. La "iglesia" no es inferior a esas existencias de explendor, y como buenos ciudadanos de ella, fúlgida la presentamos a una élite de cerebros destacados esperando que brillantes guías del pueblo seglar la conozcan y la abracen.
Los griegos introdujeron a los lenguajes del mundo la palabra "iglesia" y la emplearon para designar una corporación de carácter legislativo con sede en la ciudad de Atenas, Grecia. Para que haya llegado el término "iglesia" desde Atenas hasta nosotros fue necesario un viaje de transición que en éste tratado acentúo. De iglesia democrática en Atenas, a iglesia espititual teocrática en Jerusalén; de iglesia de elevación en el Ágora, a iglesia sublime en el templo jerosolimitano. En tratados anteriores he dejado estipulado el alcance geográfico y de tiempo que la cultura griega gozó en Europa, Asia y África hasta que con el imperio romano comenzó a desvanecerse. Primeramente en el viaje la "iglesia" hace su estación en Cesarea de Filipo. Se había dicho a Abrahán: "En ti serán benditas todas las familias de la tierra" y se había profetizado al pueblo de Israel: "lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limite" (Isaías 9:7). Con aquellas estipulaciones se predecía un poder imperial universal. Daniel predice un alcance menor que el imperio al revelar el término reino. En jerarquía gubernamental la nación es inferior a reino, como la tribu es inferior a nación. Ciudad es inferior a tribu, como familia es inferior a ciudad y cuerpo humano es menor que familia. Pero todo: imperio, reino, nación, ciudad, familia y cuerpo en sentido figurado se encierra con el término "iglesia". En el traslado de lo profano a lo santo, por primera vez Jesucristo profetiza su pueblo que ha seleccionado y lo escoge de entre los sabios de Grecia con el término "iglesia". Fue en Cesarea de Filipo como a 200 kilómetros al norte de Jerusalén en los límites de Siria.
En su nombre, la ciudad de Cesarea de Filipo honra primeramente a Filipo, quien en guerra del 338 antes de Jesucristo quitó las glorias de Atenas, y padre del macedonio Alejandro el Magno; y honra a Cesar Octavio Augusto quien en el año 27 antes de Jesucristo, fue el primer emperador romano que terminó con el poderío griego. Cerca de Cesarea estaba soberbio el blanco templo de mármol del dios griego Pan, venerado entre los romanos con el nombre de Faunos. ¡Allí está Jesús con el apostolado! Pan se ha generalizado en el mundo haciendo vida, porque físicamente sin pan no se vive, aunque el nombre del dios Pan, nada tiene que ver con la vida. Por otro extremo de Cesarea de Filipo magestuoso se eleva el Monte Hermón con su nevada cumbre enviando rocío a los campos fértiles de Israel. Quizá al pie del Hermón haya una enorme roca sirviendo de inspiración a poetas y profetas de todas los ciclos en el tiempo. De las faldas del monte borbotean los manantiales llenos de vida del río Jordán que fertiliza las tribus de Israel para morir embotellado en el mar Muerto donde fue Sodoma y Gomorra. En Cesarea de Filipo frente a aquellas maravillas lejos de Jerusalén, por primera vez Jesús profetiza la IGLESIA en dos dominios distintos (Mateo 16:18,19): la "Iglesia" para ser un pueblo doméstico de Cristo en la Tierra con su altar de gran estatura, y reino para extenderse sobre la tierra y conquistar los cielos, porque de allá vino y para allá va. Bastaría hacer esa línea distintiva para el progreso que buscamos y que no hemos encontrado.
En marcha de Atenas a Jerusalén, la "iglesia" hace su segunda parada posiblemente en Capernaum donde aborda el tema del recíproco perdón. Aunque hasta esa época no es "iglesia" de Cristo, parece exhibir el mismo poder que tuvo en Grecia, ya que allá se juzgaban casos en disputa. Se condenaba o se salvaba. Esa fuerza arroja Mateo 18:17. En esa instrucción, nada se dice de las santas convocaciones para justificar los exiguos cultos que a veces se hacen. El juzgar al estilo ateniense perduró años después de Jesucristo si ven en la escena demostrativa en el teatro de Efeso, cuando "concurrencia y asamblea" en griego escriben: ekklesía y ekklesián (Hechos 19:32,39,41) donde el escribano dice: "Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir". ¿No pudo Jesucristo tener en mente a la "Iglesia" democrática griega en Mateo 18:17? Esa era la iglesia que popularmente era conocida en Palestina la cual estaba próxina a ser espiritualizada.
En los últimos toques que Jesucristo da a la "Iglesia" en tránsito de Atenas a Jerusalén, varias veces después de resucitado aparece a los apóstoles para darles ánimo. Una vez apareció a más de quinientos hermanos a la vez (1 Corintios 15:6). Por último, transmutado en Espíritu escoge a Matías para que ocupe el lugar de Judas (Hechos 1:24,25). Quinientos hermanos (1 Corintios 15:6) más tres mil más o menos que fueron bautizados cuando llegó la iglesia a Jerusalén ¿habría de dónde tomar dirigentes para ancianos, diáconos y evangelistas? Así, desde las cortes del Ágora de Atenas hasta las cortes del templo ha llegado la iglesia de Cristo a Jerusalén, aunque no fue de pronto aceptada por la sociedad. Ya habían pasado tres o cuatro décadas desde que había comenzado la "Iglesia" cuando Lucas escribe Hechos 2:47: "Y el Señor añadía cada día a la "Iglesia" los que habían de ser salvos". ¿Quién en la vida no quiere ser salvo?.
Armando Mejía G. megonar1@hotmail.com
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